(Capítulo anterior: 8: Caída Libre)
Importante: Si llegas acá por primera vez, empieza por el capítulo 1. ¡No te spoilees!

Pero antes...

Resumen de la Guía de Emprendimiento Posapocalíptico hasta la fecha:

F, un ex-agente de la CIA, está convencido que el Holocausto Nuclear que acabó con Estados Unidos no fue causado por Corea del Norte. Él sobrevivió una de las zonas cero de bombardeo del 2020 junto a su hermano, Andrés.

Seis años después es el fundador de Pornactive. Una startup tecnológica de experiencias sensoriales. Vive en Abu Dhabi, en Emiratos Árabes. El centro de poder del Turf de Abdallah, uno de los cuatro super poderes mundiales junto a la Unión Europea, la Federación China y el Continente Bolivariano de América.

La marina de Estados Unidos, la fuerza terrorista más poderosa del mundo, intentó matarlo.

F es financiado por el Príncipe Mesías 2Pac Abdallah El Cinco, odiado por el Libertador Perez y perseguido por la agente de Interpol Juliane Deckard. Viaja junto a un niño llamado Emilio, a quién él renombró "Ketchup". Hoy aterrizará en Dubai en su avión suborbital. El único en su especie.

Continua con el noveno capítulo de la Guía de Emprendimiento Posapocalíptico.

Capítulo 9: Ayahuasca

En orbita, el Scramjet cambiaba de altura y dirección para confundir a posibles radares espías. F no quería que nadie supiera a donde iba. El costo era un vuelo de fuertes cambios de aceleración.

- No te preocupes si te mareas - dijo F a Ketchup -. No entiendo cómo Andrés vuela como si nada.

- Oh, tú sabes cómo - respondió el piloto por los altavoces.

- ¿Porque eres un piloto infalible? - preguntó F sarcástico.

- Porque amo el espacio.

F contempló la simulación de estrellas creada en las paredes internas del avión. La ilusión de ventanas que Andrés había instalado. Veía la vía lactea y muchas estrellas fugaces. Escombros de una civilización muerta, quemandose en la atmosfera.

- Este es apenas el borde del espacio, Andrés. La humanidad nunca volverá a viajar más allá.

- Sí que lo haremos, si tenemos éxito tú y yo.

F cerró los ojos. No estaba en su naturaleza rendirse, pero jamás había contemplado que su misión tendría éxito.

- ¿Por qué no viajaremos más allá al espacio, señor F?

- ¿Ketchup? ¿Tú sabes qué es el espacio?

- Lo que está arriba del cielo. Más lejos que la Tierra. Donde no hay aire.

- Tu educación no fue tan mala. ¿Y no te enseñaron del Holocausto?

- El Libertador no habla de eso.

- El Holocausto fue la destrucción de otra civilización. Bombas, muchas, más grandes que cualquier cosa que imagines. Seguro lo recuerdas. Las armas que destruyeron Nogales, tu ciudad.

- ¿Eso nos quitó el espacio?

- Sí. En el bombardeo, aquella civilización usó un arma secreta. Escondida acá arriba. Con ella tomaron venganza contra quién creían responsable. Corea del Norte.

Ketchup olvidó el mareo y puso total atención a F, quien continuó.

- Eso asustó a China, un super poder. Activaron otra arma secreta y quemaron todos los objetos del espacio. Por eso somos invisibles en este avión. Por eso perdemos conexión a Internet acá arriba.

- ¿Y eso nos quitó el espacio?

- Los restos quemados de esos objetos empezaron a chocar y crear más y más escombros. Eso creó una nube de metal que destruye cualquier nave que intentemos volar. Se llama "Efecto Kessler". Buscalo en tu móvil al llegar.

Ketchup anotó el termino en el móvil y miró al techo por un rato, a las estrellas allá afuera.

- ¿Y este avión?

- Este avión es especial. Vuela justo al borde de los escombros.

- ¿Por qué?

- Tiene un motor especial que usa el aire y el vacío. Se llama scramjet y nos pone en la suborbita. Donde sólo nosotros podemos llegar.

F recordó el mareo y vomitó en la bolsa más cercana. Ketchup salió de su extasis de preguntas e hizo lo mismo. Andrés rió y anunció la llegada.

- Estamos en caída espiral a las afueras de Dubai. Nadie pudo rastrearnos. Tanquearemos en la refinadora de Pascal y de ahí a Phillipe.

- Perfecto Andrés.

Dubai, tierra de nadie. Llena de terratenientes, refugiados y gente desquiciada para vivir a cuarenta grados sin electricidad constante. El scramjet hacía el ruido de una invasión y F confiaba que los asustara. Sólo necesitaba un par de horas en la ciudad.

El tanqueo fue perfecto. Pascal Sutter era un hombre de palabra. Un equipo de profesionales de la refinadora alimentó el avión. Sin preguntas, retrasos ni problemas. Andrés despegó con fuerza y en minutos llegó al Dubai Mall, frente a las ruinas del antiguo edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa.

F y Ketchup saltaron del avión. El calor les tocó la piel de la manera única que lo hacía el sol del Medio Oriente. Se sentía pesado respirar. El sudor fue inmediato.

Como era tradición desde las buenas épocas de Dubai, ni un alma estaba en las calles con luz de día. F sabía que dentro del Mall y en edificios alrededor, miles de personas vieron su llegada.

F caminó al Mall con Ketchup agarrado del hombro. En su oido, un pequeño audifono lo comunicaba con Andrés y el scramjet. En su otra mano el móvil, avisando a los guardias de seguridad de Pornactive Labs que el jefe había llegado.

En la entrada del Mall lo esperaban dos hombres. Uno de dos metros, masivo, músculoso y barbudo. El otro delgado, pequeño de estatura y fuertemente armado. Saludaron a F en hebreo, un idioma poco común en la región. Familias de refugiados indios, ingleses y americanos vieron al grupo pasar por los pasillos del viejo centro comercial.

- ¡Como has crecido, Kat! - dijo F al guardia delgado -. Y Mos, mi grandote ¿Qué tal está todo por acá?

- Casi un año sin tenerlo por acá, F - dijo Kat, profesional, ignorando el comentario -. Siganos, Phil está preparado para verlo.

Llegaron a la entrada que conectaba el Mall al antiguo edificio más alto del mundo. Ahí, bajaron múltiples escaleras y dos ascensores hasta llegar a una puerta gigante anti-explosivos.

Casi diez pisos bajo el Burj Khalifa estaba el laboratorio de investigación y desarrollo de Pornactive.

Ambos guardias insertaron llaves en chapas distintas, claves en teclados sobre la pared y sus huellas en sensores. F digitó la clave final y las masivas compuertas se abrieron. Adentro, un laboratorio químico gigante. Un sistema neumático de envío y recibo de paquetes en las paredes. Varios prótotipos de las sillas solinaceas de Pornactive. Grandes tanques metálicos. Múltiples gráficos, números y estructuras moleculares dibujadas en las paredes.

- ¡F¡ ¡Bienvenido! Recibí su mensaje y tengo todo listo.

Un hombre delgado y viejo saludó al grupo de recién llegados. Completamente calvo, con ojos hundidos y una barba mal cuidada. Vestido con jeans sucios y una camiseta que solía ser azúl. En su brazo, el hombre tenía inyectado un tubo. Este conectaba a una bolsa llena de un liquido amarillo, como suero. El hombre cargaba la estructura metálica que sostenía el liquido como un bastón.

La mirada de Ketchup escaneaba el lugar. Lleno de máquinas modernas e impresionantes. Pero con un techo y suelo de concreto expuesto. Parecía un refugio nuclear. Notó una mesa con varias jeringas y una silla como la que F le dio al Libertador, pero más rústica.

- Phil - dijo F al viejo -, prepara tu solución. Él es el paciente.

F señaló a Ketchup sin mirar a Phil a los ojos. F se refería al viejo como si fuera una maquina. Algo estaba mal. Ketchup no quería ser ningún "paciente". Empezó temblar y trató de caminar hacia atrás. F apretó su hombro y no lo dejó mover.

Phil, el viejo doctor, se acercó al niño, lo tomó de su ropa y jaló hacia la silla. Ketchup recordó las palabras de un viejo aliado en Abu Dhabi. Sacó el móvil de su bolsillo y empezó a gritarle.

- ¡AYUDA! ¡NO, NO! ¡AYUDENME!

- Mos, Kat - dijo F a los guardias -, cierren las puertas.

Los dos hombres cerraron la gran compuerta y Ketchup vió en su móvil, al instante, un mensaje de "no señal". F se acercó al niño, mientras Phil lo forzaba a una de las sillas y ponía un casco lleno de cables en su cabeza. Lo tomó de la cara y le dijo fijamente a los ojos.

- Este hombre no te hará daño y no recordarás mucho de esto. Prometo cuidar de ti si todo sale bien. Sólo ayudame con esto, Ketchup.

Pero Ketchup no dejó de resistir y tratar de escapar. F pidió ayuda y Mos, el gigante, amarró al niño a la silla. Phil canalizó las venas del muchacho y pasó a través de ellas el liquido de una de las jeringas. Ketchup de repente dejó de retorcerse y perdió su mirada en el infinito.

De repente, algo golpeó a toda velocidad a Mos en la parte de atrás de la cabeza, dejandolo casi inconsciente. Un golpe adicional le rompió la nariz contra el suelo. Kat, el pequeño, apuntó su rifle hacia la sombra. Pero los disparos sólo impactaron las paredes. Un golpe fuerte a su estómago y otro a los testículos lo dejaron fuera de acción.

- Vi suficiente - dijo Juliane, quitandose la máscara de su traje de infiltración -. Estás muy arrestado, F.

Juliane oprimió un gran botón rojo cerca a las compuertas y estas empezaron a abrirse lentamente. La jaula de Faraday que protegía el lugar desapareció. Las señales electromágneticas del mundo exterior volvieron a fluir en el laboratorio. F levantó las manos y sonrió.

- Si te pregunto cómo llegaste acá ¿Me dirías la verdad?

- Oman. Tuve que entrar incognita por ese agujero.

- ¿Agujero? Oman es la joya del medio oriente. Playas virgenes, gente increíble. Las mejores vacaciones en el Turf.

- Hablar no te sacará de esta, F.

- Y ese traje, J ¿Es el nuevo uniforme de combate de la Unión? A Interpol le dan los mejores juguetes.

Juliane ignoró a F, a quién apuntó una elegante pistola. Miró hacia el anciano y le preguntó con amor.

- ¿Señor, es usted el Doctor Phillipe Von Hoenheim?

- Por supuesto - respondió el doctor sonriente.

- Vine a rescatarlo, Doctor.

- Oh, pero yo merezco estar acá.

F calculó que tenía minutos antes que un escuadrón de mercenarios locales contratados por Interpol robaran su vida y se lo llevaran de por vida. Sonrió ante Juliane, pero por dentro maldijo. En ese laboratorio estaban todos sus secretos, su empresa y su última esperanza de encontrar la verdad. Tan cerca.

Juliane estaba confundida por la respuesta del doctor. ¿Síndrome de Estocolmo? ¿Por qué un secuestrado diría algo así?

- Juliane - dijo F -, vas a saber la verdad y no te hará feliz.

- ¿Cuál verdad aparte del secuestro de...

- ¡Phil! - gritó F sin dejar de mirar al arma de Juliane -. ¿Qué tienes conectado al brazo?

- Un invento mío, señor F, Escofocus. Lo sintetizo aquí mismo.

- ¿Qué hace Escofocus, Phil?

- Es fascinante. Bloquea la voluntad como la escopolamina. E inhibe la liberación de dopamina y oxitocina excepto en sugestión especial a las ordenes que terceros.

- En otras palabras, te hace imposible mentir, te mata la ambición, te obliga a seguir mis ordenes y te enfoca al cien por ciento en tu trabajo, ¿Verdad, Phil?

- Completamente cierto.

- ¿Dejarías de comer para trabajar en algo si te lo ordeno?

- Claro que sí, señor F.

- ¿Todo gracias a la droga que llevas en el brazo todo el tiempo?

- Así es.

Juliane cambió su rostro de seguridad por uno de nauseas.

- Te voy a poner en la carcel más oscura que encuentre, F.

- No, no, J, espera a escuchar lo mejor. Hey Phil ¿Para quién creaste Escofocus?

- Para la CIA, señor F, por supuesto. Útil para interrogar gente y volverlos esclavos de la agencia.

- ¿Qué más inventaste para la CIA?

- Solinax e Influx.

- Cuéntame de Influx.

- Es un arma nuclear para el cerebro. Reconecta sinápsis y realimenta caminos neuronales perdidos. En conjunto con estimulación mágnetica craneal es capaz de recrear cualquier memoria perdida.

- ¿Qué le inyectaste a Ketchup?

- ¿Quién es Ketchup, señor F?

- El niño, Phil

Phil le dio una mirada muerta al niño y volvió a sonreir.

- Sí señor F. El niño tiene Influx en su cuerpo por los próximos diez minutos. El casco de resonancia mágnetica de la silla está activo también.

- ¡Ya no más! F, estás arrest...

Juliane dejó de hablar cuando fue tacleada por la espalda por Kat. Mos aprovechó el instante para dejar de fingir estar inconsciente y cargar contra la agente también.

- ¡No la maten! - gritó F, pero era demasiado tarde.

Mos y Kat descargaron cerca de sesenta disparos contra el cuerpo de Juliane. Pero el traje absorbió todo. Juliane maniobró alrededor de ambos hombres, tomó del cuello a Kat y le descargó cien miliamperios. Antes que Kat cayera al suelo para siempre, el traje aceleró los músculos de su brazo. Un puño aumentado por el exoesqueleto creado por las fibras golpeó la traquea de Mos, aplastandola.

- ¡Ketchup! - gritó F, aprovechando la confusión del combate. El niño reaccionó moviendo la cabeza nada más -. Ketchup, recuerda cuando vivías con tus padres. Días antes del Holocausto. Nogales. Sonora. ¿Viste gente no mexicana? ¿Personas diferentes a ti? ¿Con un camión entero lleno de maquinas? ¿Queriendo cruzar ilegalmente a Estados Unidos?

Juliane sentía un par de costillas rotas por los disparos, pero ningún proyectil penetró la piel. Golpeada y agitada volvió a apuntar su arma contra F.

- ¡Se acabó! F. Vienes conmigo.

- Sí - dijo Ketchup con sus ojos perdidos.

- ¡Dame detalles, Ketchup!

- ¡Callate! - dijo Juliane disparando al aire.

Nadie habló por un instante. Entonces Ketchup habló, no como un niño. Con voz robótica.

- Mi padre era un coyote. Las paredes eran blancas. Está hablando con unos hombres. No entiendo el idioma. Le dice a mi madre que sacará mucho dinero. Que viviremos bien por meses. Una mesa de madera vieja. Un sofá de tela. Huele a humedo. Hay calor. Estoy viendo televisión. Netflix. Dora la Exploradora.

Juliane bajó un par de centimetros su arma y miró al niño en la silla. F escuchó en su oido a Andrés.

"F, escuché todo. No hay opciones. Plan C. Deja todo, lo podemos destruir remoto. Escapa al avión. Abandona a Ketchup y a Phil, podemos recuperarnos de esto."

Pero F no hizo más que seguir escuchando a Ketchup.

- Los hombres le explican cosas a mi padre en un idioma que no entiendo. Mi padre usa una tableta para traducir lo que dicen y responder. Ambos llegan a un acuerdo. Mi padre recibe un millón de pesos. Todos sonríen. Afuera hay una camioneta blanca. Pesada.

- ¡Repite lo que los hombres dijeron en el idioma que no entiendes!

Gracias a Influx, Ketchup recordó los exactos sonidos de aquél idioma. F y Juliane lo entendieron como chino mandarín. Y escucharon claramente.

"Queremos pasar a Texas con este camión y diez más. Sin que nadie vea las maquinas que llevamos dentro. No te preocupes por detectores en la frontera. Están muy protegidas. ¿Diez mil dolares por camión?"

- Hijo de puta - gruñó Juliane -. Quieres usar la memoria de un niño para hacerme creer que no tuviste nada que ver con el Holocausto. ¡Te tengo en cámara robandote el scramjet, en la mitad de todo el bombardeo! ¡Matando un soldado de tu país!

- Ketchup - dijo F ignorando a Juliane - ¿Cómo son los camiones? ¿Tiene algo en el techo?

- Sí - respondió el niño -. Algo parecido a una licuadora. Son blancos, no tienen volante. Están afuera de mi casa.

Modelos antiguos de autos no tripulados, conducidos por software. Juliane y F lo entendieron.

- Mi madre está cocinando tamales. Mañana tengo escuela. En dos días será el Holocausto. Sobreviviré porque la casa me cae encima. Todos muertos. Veo a mi padre morir. Radiación dicen los rescatistas.

- El Influx hará que su mente vaya por donde el recuerdo más fuerte lo lleve - dice F reaccionando a la mirada de disgusto de Juliane -. ¡Ketchup! ¿Pudo tu padre en esa época hacer entrar ilegalmente diez camiones a Estados Unidos?

- Todos los vecinos dicen que mi padre es el mejor. Mi padre dice que Gonzalo, el que vive en Vázquez es mejor. Mi padre dice que todos los coyotes tendrán negocio con los chinos.

- ¿¡Los chinos!?

- Sí.

Juliane dispara al casco conectado a Ketchup. La silla deja de funcionar. Phil lo ve desinteresado y mira a F, esperando ordenes.

- ¿Qué quieres probar F? ¡Tu esclavizaste a Philippe! ¡Tus guardias me intentaron matar!

- No bajo mi orden.

- Tengo pruebas suficientes acá para aislarte de por vida. No creas que no escuché que dijiste "Solinax". Otro invento de Philippe. ¿No se llaman así tus sillas?

F escuchó en su oido a Andrés de nuevo.

"Estamos a tiempo, puedo rescartarte. Todos los sistemas militares del Scramjet están activos. Nadie te va a arrestar hoy F, maldita sea."

F suspiró. Ketchup cerró los ojos y durmió. Poco a poco, el efecto de Influx se iba y sólo quedaba el sueño que repararía el daño de la droga.

- ¡Phil! - dijo F con las manos aún arriba, sin dejar de mirar a Juliane - Cuéntale a Juliane qué es Solinax.

- Solinax es una droga más adictiva que la heroína. Creada por mi para la CIA. Aislé la molécula activa de la Ayahuasca Amazónica. La mejoré. Se fija a los neuroreceptores. Te hace vivir el sueño que jamás supiste que deseabas. Un deseo íntimo e inconsciente. El mundo real se vuelve aburrido tras un viaje de Solinax.

- ¡Estás acabado F! - dijo Juliane acercandose a F y sacando una cinta elástica de su cintura para esposarlo. F bajó lentamente las manos y las puso frente a Juliane, pidiendo que esperara.

- Phil, una última pregunta ¿Tú sabías qué iba a hacer la CIA con Solinax?

- ¡Liberarla al mercado! Igual que el crack en el siglo veinte. Financiar operaciones. Detener la expansión de poder del Turf de Abdallah haciendo adictos a sus ciudadanos. El Holocausto mató ese plan. Solinax haría adictos a todos los futuros reclutas de Al-Qaeda, soldados de gobiernos hostiles, ciudades, pueblos y naciones enemigas de America - Phil siguió contando la historia sin dejar de sonreír, bajo los efectos del Escofocus en su sangre.

- Phil, ¿Yo te secuestré?

- No, señor F. Usted me rescató del aislamiento en que un agente de la CIA me tenía en Canarias. Yo me ofrecí a trabajar con usted. A usar lo que me queda de vida para ayudarlo. Yo sinteticé el Escofocus que llevo día a día. Yo puse el goteo en mi brazo. Yo creo en usted, señor F.

Juliane estaba visiblemente confundida. En su cabeza escuchaba a agentes de Interpol que habían presenciado toda la operación a distancia. Dandole ordenes. Arrestalo. No lo escuches. Es una trampa. El doctor está bajo efectos de una droga desconocida. Todo es mentira.

Esos momentos de duda fueron suficientes.

- Phil - dijo F calmadamente -. Dispara Solinax al rostro de la dama.

El doctor, viejo y flaco, tomó de una mesa una pistola de dardos similar a la que F siempre cargaba y disparó hacia la agente. El traje de la agente tensionó sus músculos y con reflejos sobrehumanos esquivó el dardo. Juliane, sin opciones, disparó su arma a Phil con increíble puntería, impactando la rodilla del doctor y lanzandolo al suelo.

Pero ese instante fue suficiente para que F disparara su propia arma de dardos a la mejilla de Juliane, inyectandole lo primero que tenía cargado. F no recordaba qué químico defensivo era, pero vio a Juliane caer de rodillas, sostenida por la reacción de su traje.

Ese fue el instante en el que Andrés gritó al oido de F.

"Mierda, mierda, mierda. Veinte misiles. VEINTE. Tomahawks y Harpoons. Directo a mi. Algún idiota en Dubai tiene un laser de puntería entre mis ojos. Estoy dando vueltas alrededor del Burj Kalifah. Impacto en dos minutos."

F escuchó la voz alarmada de su hermano y piloto y decidió correr. Tomó al niño en brazos, lo colgó a su espalda y empezó a caminar a la compuerta. Pidió perdón a los cadaveres de Mos y Kat y corrió.

Phil, sangrando y en el suelo, seguía mirando sonriente a F, esperando ordenes. F paró un instante y habló al oido de Juliane.

- Perdoname por esto, J, pero estoy seguro que lo sobrevivirás. Un día verás que soy la única esperanza que le queda a este mundo de mierda. Ketchup me acercó hoy a la verdad que todos sospechaban. La maldita Federación China. Ojalá un día...

F dejó de hablarle. Juliane hizo esfuerzos titánicos por caminar y sintió como muy lentamente su traje convertía la vibración de sus músculos en centimetros de movimiento. Ya no había tiempo.

- Phil, destruye este lugar.

- Con gusto, señor F. Fue un honor.

F salió corriendo con Ketchup. Nunca vió como Phil, arrastrandose por el suelo, avanzó a su colección de químicos, mentalmente preparado a morir en una increíble explosión junto a los más maravillosos avances neurológicos de la humanidad.

Tampoco vió cuando Juliane, concentrando cada neurona, logró levantar su brazo a la altura de Phil y dispararle en la cabeza, llorando.

F corrió. Corrió y corrió con un Ketchup inconsciente en sus brazos, hasta llegar a la salida del Dubai Mall. Al jardín de arena donde antes existió la fuente de agua más grande del planeta.

Allí, él vió un laser de alto poder desplegarse del techo de su avión y destruir múltiples misiles a la redonda. Bengalas brillantes rodeaban el aire, ayudando a esquivar otros misiles. El scramjet aterrizó con violencia y en segundos, F y Ketchup estaban a bordo.

Ese fue el instante en que, de múltiples lugares en el Mall y el Burj Kalifah, miles de proyectiles ametrallaron el Scramjet.

(Sigue leyendo el capítulo 10: Órbita)